Efecto Basquiat. Todos somos Samo (… o al menos suena bien)

Un día cualquiera rayando sobre una servilleta, aunque más bien, rayando como de costumbre sobre lo que fue y lo que no, se me vino a la servilleta una escena de la película “Basquiat” (1996), en donde un maravilloso Bowie/Warhol acepta que un atrevido Wright/Basquiat se acerque a su mesa en un restaurante de NY a mostrarle directamente y sin curadu(to)ría alguna, una pequeña muestra de su obra y… claro, la pregunta fue inmediata: ¿habrá sido así? ¿no fue acaso en una galería de arte el lugar en que se conocieron? ¿Qué hacía Warhol en un barrio marginal? O ¿qué hacía Samo en el Soho? Y es más, ¿Por qué esos fragmentos de garabatos extraídos directamente de un muro de la ciudad causarían tanta inquietud en un prohombre aparentemente tan lejano a la calle-barrio y su metalenguaje? Sin embargo, antes de googliarla para comprobar su veracidad o su lógica dramática para efectos de la película, decidí darle una oportunidad y sólo lanzarme a practicar el sano ejercicio de creer. Y claro, la acción seguida te lleva indefectiblemente a caer en el viejo y siempre recurrente paradigma de la “fortuna crítica”… esa que cae del cielo; esa que provoca sospecha; esa que valida y ampara; esa que de alguna manera todos esperamos y que Miguel Ángel bien describiera como un Dios apolíneo, vigoréxico e híper poderoso señalando y casi-casi-casi tocando a una de sus creaciones para facultarlo de “vida”… o en este caso, para darle visibilidad.

Dicho aquello, y retomando desde la lógica dramática de la película y el encuentro de ambos más allá de la química o el destino, otra pregunta no tarda en llegar: ¿Quien fue Warhol para Basquiat? ¿un par? ¿Una posibilidad? Un trampolín para acceder más rápido al siguiente nivel? ¿Una curiosidad a la debía enfrentar para apaciguar el ego propio? Y por el otro lado, ¿qué fue Basquiat para Warhol? (y digo “qué” para utilizar terminología de producción). ¿Un fenómeno al cual debía anticiparse? ¿Un capricho estético? ¿Una demostración de poder?. ¿Un instrumentista para su orquesta? Un respiro de libertad a su maquinal forma de producción? ¿una mirada fresca desde donde poder reinterpretar el mundo y explicarlo?… o simplemente, ninguna de las anteriores?.

Hay obras que nacen directamente desde la imaginación del artista. Hay otras en cambio que nacen como producto del medio, el contexto y la sociedad. Por lo tanto, también podemos decir que hay seres-personajes creados como necesidad del medio para validar tendencias y otros seres-personajes nacidos directamente de la imaginación social. Estos últimos son los héroes, y en este caso, son el estereotipo del triunfo del artista y sus talentos por sobre la editorial del momento. En conclusión, un pedacito del sueño americano llevado a la esfera del arte.

Pero entonces, si la promesa del sueño americano es un gesto Pop, ¿podemos reducir a Basquiat a una obra viva de un Dios Pop? Warhol lo señala, lo hace visible; le da vida universal. Porque, y a pesar de mi enorme fascinación por la obra de Samo, estoy seguro que de no ser por Warhol, otro muy distinto habría sido el final (al menos en la vida real).

Luego, es inevitable buscar antecedentes y pensar en El Greco, Van Gogh, Damian Hirst y el dedo de Saatchi aplicando la misma fórmula, e incluso de la reciente noticia del joven Oscar Murillo de 27 años (misma edad de la muerte de Samo… ni hablar de su apariencia y mímesis) y la sorprendente compra-valoración de su obra realizada por un híper mega reconocido actor de apellido… DiCaprio!!!. Gesto (crédito) suficiente para proveerle de visibilidad universal.

Lo sé, parece una teoría conspirativa sin épica o al menos la hipótesis de algo que se comporta bajo una estructura o escaleta, pero, todos sabemos que 2, 3 ó 4 ó 5 ó 6 golondrinas no hacen verano y esto seguirá existiendo en los límites de lo ambiguo, de la “fortuna crítica”, del sueño americano, del sueño del pibe y de ese Dios que a veces pareciera, se te insinúa, te guiña un ojo y te sonríe para por fin… extender su brazo y mostrarte el dedo… del medio, para recordarte que esto no se trata de suerte.

 

Ps: “Dios no existe… firma, Juanito.

Juanito no existe… firma…… Warhol”.

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