Gorditos y bonitos…

Embobado hasta la médula como siempre suelo estar cuando dejo la porción izquierda del cerebro al cuidado de una nube para entregarme sin concursos ni cuestionamientos a los placeres de “los monitos” junto a mi hija, una frase hízome saltar y estremecer incluso más allá de los límites del mismísimo tuétano…

Y no, aunque existiera como los de antaño, no fue un garabato de grueso calibre. Tampoco un rosario de blasfemias anti cristianas proferidas por una tierna caricatura. Por el contrario, se trataba de una frase en apariencia casi inofensiva, que luego de una risa casi automática dentro del sin fin de risotadas casi involuntarias que a esa hora reinaba en casa como respuesta maquinal a cada delirante situación de los pingüinos de Madagascar, comenzó poco a poco, de la misma forma en que chicha y empanada extra cebolla hacen su trabajo, a avanzar, inquietar, contagiar y seguir avanzando por el tracto digestivo hasta convertirse en sustancia y alimento, y la mayor parte en caca tóxica encargada de infectar el órgano en cuestión con su veneno, y hacer retorcer de angustia, en este caso, al hemisferio que dejé encargado de ver tele y reír de buena gana.

De qué versará dicha frase se preguntarán?. En qué radicará el poder purgante de semejante expresión?!!. Pues prepárense a no sorprenderse pues ya titulé con ella: “gorditos y bonitos”. Inquietante verdad (silencio.. grillos). Como sea, frase usada por el líder de este batallón de 4 casi tiernos personajes, para disimular su condición de soldados de elite, bajo la impostura o disfraz de un pingüino de zoológico que actúa o ejecuta un rol para su público cautivo según lo que este espera de ellos: “gorditos y bonitos”. Estremecedora verdad?.

Lo sé… me pasó lo mismo. Como evitarlo!!. Un cliché de marca mayor, un llamado al orden, un monumento a la simpleza aparente, pero, al final de la digestión, una subversión de los roles dramáticos por cuanto dicha expresión, por arte de oficio cual monólogo de Hamlet juramentando venganza (al público, claro… para eso sirven los monólogos), ratifica nuestra complicidad en dicho secreto, a la vez que, transforma al público animado, en el verdadero público ignorante del final de dicha historia.

Les suena conocido?. Sí, las Meninas de Velazquez. La puesta en abismo en el espejo que nos entrega un rol y nos hace participes de la acción y la escena. Chaaaaaan. Pero,

y mordiéndome la lengua para evitar hablar de Botero, estereotipos, orfandad, la veterana invertebrada que responde al nombre de Nona-rración y otras sandeces que a nadie le importan… recapitulo y vuelvo al tema porque esto se trata de pingüinos y mi pequeña ya pertenece a dicha categoría.

(sonido de arpas) En un pasado no muy lejano en una provincia relativamente cercana, recuerdo sin más alegría que angustia mi propia épica-época de pingüino cursada de principio a fin bajo la dictadura de un milico que aplicó disciplina militar, alienación y por sobre todo miedo a diestra y siniestra como política de educación y control. Niñ@s uniformados, contenidos, introvertidos, temerosos; y más tarde, adolescentes neutralizados en sus funciones de adolescentes, sus instintos más básico y su energía revolucionaria en todo el maravilloso sentido de dicha energía transformadora. Gorditos y bonitos nos querían… aunque más bien pajeros y tontitos. Y entiéndase como deseo superior y no como generalidad o consecuencia real.

Como sea, y volviendo al presente aunque el ratings sea mejor en los 80’s, que alegría y envidia ver la libertad de las nuevas generaciones educadas en libertad aparente… pero, (corte directo a..) que terror ver como al igual que antaño, sólo cambiando las herramientas, se insiste en negar, invisibilizar, neutralizar y criminalizar la energía no renovable más limpia del planeta: la de jóvenes y adolescentes, para evitar: “el cambio”. Sí, evitarlo. Paradójico. Nos gusta presumirnos evolutivos, nos encanta pavonearnos de progresistas, pero a no mediar el último producto de Apple, sólo muy pocos son capaces de mantener el coraje que implica el cambio permanente de la juventud para llegar al estado prometido de la madurez… ¿?… (pausa reflexiva)… ¿cual es la palabra para definir “adulto que abusa de niños o adolescentes sin sacarse la ropa ni acercarse a sus víctimas”… Gobierno?.. no… lamentablemente es: Estado, antes… ahora… y.. casi seguro, el 2014.

Con la energía derrochada en la calles de Chile el 2011: se podría iluminar el mundo entero por una hora; encender durante 20 noches seguidas todos los mega estadios del planeta para recitales increíbles; eliminar de la faz de la tierra para siempre un par de centrales a carbón pero nunca jamás en el sueño más lisérgico del primogénito nacido del amor entre un peyote y un hongo ecuatoriano, iluminar la conciencia de una centena de viejos de mierda que mal administran el poder entregado por nosotros mismos con el encargo de construir el país que realmente soñamos.. o incluso, el país que se nos pare la raja.

Yo no sé cuando bajé los brazos y dejé de estar del lado bacán de la fuerza pero, la próxima vez que vea pingüinos en la tele, en el parque, en la plaza, en la calle y en cualquier parte intentando despabilarme, voy a ponerles atención, los miraré con la complicidad que merecen, el respeto que se han ganado, y cuando sienta su energía no la intentaré contener, sólo me dejaré contagiar, para así aspirar a recobrar la propia… total, aún anda por ahí, no hace tanto la usaba para lo mismo.

#nosvemosel11

About The Author

No Comments